{"id":733,"date":"2026-10-28T17:00:14","date_gmt":"2026-10-28T21:00:14","guid":{"rendered":"https:\/\/laboraoriorbat.cl\/?p=733"},"modified":"2026-10-28T17:00:16","modified_gmt":"2026-10-28T21:00:16","slug":"septiembre-30","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laboraoriorbat.cl\/?p=733","title":{"rendered":"Septiembre 30"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay canciones que vuelven oliendo a cuaderno nuevo, a uniforme escolar, a esa transpiraci\u00f3n adolescente que ning\u00fan desodorante consegu\u00eda domesticar. Otras regresan con el polvo de un pa\u00eds entero. <em>Canci\u00f3n de septiembre<\/em>, de Congreso, tiene ambas fragancias: la de mi \u00faltimo a\u00f1o de colegio, en 1997, y la de aquel Chile noventero, reci\u00e9n maquillado de democracia, que todav\u00eda guardaba el retrato del dictador en el caj\u00f3n del velador. Sus acordes me llevan a Santa Filomena, Loreto, Dardignac; fachadas continuas, jumpers, la autopsia a un extraterrestre que result\u00f3 ser falsa. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los acordes provienen del disco <em>Por amor al viento<\/em>, grabado en 1995. Pero mi memoria, tan irresponsable con los calendarios como rigurosa con ciertas emociones, la instal\u00f3 definitivamente en 1997. El a\u00f1o en que el CD se rayaba en mi equipo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Viv\u00eda con mis pap\u00e1s y mi hermano. Por entonces j\u00f3venes, \u00e1giles, resolviendo esa maquinaria dom\u00e9stica que uno cree que funciona por alguna inexplicable ley de la naturaleza. Hoy los miro, ya viejos, y me resulta casi obscena la velocidad con que el tiempo les fue quitando aquella energ\u00eda. Entre ambas im\u00e1genes hay treinta a\u00f1os que nadie me consult\u00f3 si estaba dispuesto a entregar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estaba y duramos hasta 1998 con la Isabel. Siempre he pensado que perd\u00ed el tiempo con ella, aunque la vida tiene esa desagradable costumbre de no mostrar las rutas alternativas. Quiz\u00e1 habr\u00eda terminado en otra parte, siendo otra persona. Tal vez m\u00e1s feliz. O bastante m\u00e1s imb\u00e9cil. El destino no entrega informes comparativos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eran los noventa, esos a\u00f1os empaquetados en papel celof\u00e1n, con la alegr\u00eda de Tironi televisada y el futuro en c\u00f3modas cuotas comerciales. La Concertaci\u00f3n administraba la democracia con el cuidado de una due\u00f1a de casa que recibe visitas y teme que alguien rompa la cristaler\u00eda. Pinochet segu\u00eda comandando el Ej\u00e9rcito, los senadores designados ocupaban sus asientos sin haber conquistado un voto y la Constituci\u00f3n de 1980 conservaba sus cerraduras bien aceitadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recuerdo que era un encanto tener televisi\u00f3n por cable. Salir de la televisi\u00f3n abierta parec\u00eda una peque\u00f1a fuga del encierro nacional. Uno cambiaba de canal y descubr\u00eda que la verdad tambi\u00e9n ten\u00eda problemas de traducci\u00f3n. En CNN hablaban del dictador Pinochet; aqu\u00ed todav\u00eda se escuchaba, con una reverencia casi lit\u00fargica, aquello del <em>ex presidente Pinochet<\/em>. Como si el cargo protocolar pudiera pasarle una esponja por encima a diecisiete a\u00f1os de historia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Incomodaban los ternos, los peinados correctos, la solemnidad de esos adultos que confund\u00edan la responsabilidad con hablar bajito. Quer\u00edamos otra respiraci\u00f3n. Y all\u00ed estaban Los Tres, desempolvando guitarras; Lucybell, con sus neblinas el\u00e9ctricas; Javiera y Los Imposibles, mezclando el pop con una sensualidad que se escapaba de los buenos modales a pocos metros de donde yo participaba de mi taller de diagramaci\u00f3n en Balmaceda 1215. Del norte llegaban Nirvana, Pearl Jam y las guitarras heridas de una generaci\u00f3n poco convencida de las promesas del \u00e9xito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sab\u00eda que estudiar\u00eda Publicidad, pero la decisi\u00f3n me apabullaba. C\u00f3mo te preguntan qu\u00e9 har\u00e1s el resto de tu vida cuando apenas has aprendido a decidir qu\u00e9 hacer el s\u00e1bado por la tarde. Se terminaba el colegio, ven\u00edan personas nuevas, escenarios desconocidos, una multitud de caminos que se agolpaban frente a m\u00ed como un edificio enorme sin se\u00f1al\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ella estudiaba ingl\u00e9s. \u00c9l, franc\u00e9s. Un clavel rojo, un Manifiesto, los Beatles y los trabajos voluntarios compon\u00edan esa deliciosa mezcla de romanticismo y revoluci\u00f3n que hoy provocar\u00eda urticaria en alg\u00fan gerente de recursos humanos. Una generaci\u00f3n que todav\u00eda imaginaba posible cambiar el mundo sin presentar primero un proyecto a un comit\u00e9 evaluador.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aparecen V\u00edctor Jara, la lluvia y una calle que ya no parece tan inocente. El calendario chileno ensombrece a esos j\u00f3venes que apenas aprend\u00edan las gram\u00e1ticas del amor y la pol\u00edtica. La canci\u00f3n no necesita discursos ni proclamas: deja que la tragedia entre por la puerta de una historia sentimental, porque los grandes desastres tambi\u00e9n destruyen cosas peque\u00f1as. Un encuentro, una conversaci\u00f3n, el beso que no alcanz\u00f3 a ocurrir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y mientras esa memoria desgrana sus p\u00e9rdidas, Jorge Campos se despacha un bajo de una insolencia deliciosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fibroso, saltar\u00edn, con ese nervio funk que asoci\u00e1bamos a Flea, de Red Hot Chili Peppers. Aunque Campos no necesitaba importar rebeld\u00edas californianas: ven\u00eda del jazz y la experimentaci\u00f3n, donde el bajo pod\u00eda discutir de igual a igual con la melod\u00eda. No acompa\u00f1a como secretario aplicado. Se entromete, contradice y empuja los muebles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tilo Gonz\u00e1lez, entretanto, levanta una maquinaria r\u00edtmica que parece desconfiar de los caminos rectos. Su bater\u00eda no marcha: conversa. Los tambores cambian de direcci\u00f3n, abren pasillos y salpican los arreglos. Congreso conoce la tentaci\u00f3n del virtuosismo excesivo, pero aqu\u00ed toda esa sofisticaci\u00f3n sirve para sostener una historia profundamente humana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1 por eso me seduc\u00eda tanto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque aquel Chile de mis \u00faltimos d\u00edas de colegio ten\u00eda una habilidad extraordinaria para vendernos la modernidad sin modificar ciertos modales del pasado. Hab\u00eda computadores, centros comerciales, publicidad reluciente y una econom\u00eda que nos invitaba a consumir el porvenir. Hasta la rebeld\u00eda ten\u00eda su estanter\u00eda: uno pod\u00eda comprar una polera contestataria y pagarla con la tarjeta de cr\u00e9dito de pap\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y qu\u00e9 iron\u00eda para alguien que estaba por estudiar Publicidad. Mientras comenzaba a sospechar que el mercado pod\u00eda envolver cualquier cosa, incluso la inconformidad, me preparaba profesionalmente para aprender el oficio de envolverlas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No quiero idealizar aquella d\u00e9cada. Hab\u00eda m\u00fasica extraordinaria y bastante basura, libertades nuevas y prejuicios antiguos. Pero algo se mov\u00eda bajo esa superficie bien peinada: una generaci\u00f3n intentaba sacudirse los restos de una educaci\u00f3n autoritaria mientras descubr\u00eda que el mercado tambi\u00e9n fabricaba sus propias jaulas, m\u00e1s luminosas y con mejor m\u00fasica ambiental.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Han pasado casi treinta a\u00f1os. Los ternos cambiaron de corte, las corbatas se aflojaron y los administradores del pa\u00eds aprendieron a parecer m\u00e1s j\u00f3venes. A veces hasta se presentan con zapatillas y discursos cuidadosamente informales. La modernidad tambi\u00e9n perfeccion\u00f3 sus disfraces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y all\u00ed sigue la canci\u00f3n. El bajo de Campos sacudiendo las costuras, las percusiones de Tilo desordenando el calendario y la voz de Sazo rescatando a dos enamorados de un septiembre que les cambi\u00f3 para siempre el paisaje.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1 eso sea lo que m\u00e1s me conmueve: que una canci\u00f3n sobre la juventud de otros termine devolvi\u00e9ndome la m\u00eda, con sus errores dom\u00e9sticos, sus temores y sus peque\u00f1as felicidades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todav\u00eda puedo ver a mis pap\u00e1s j\u00f3venes. Todav\u00eda siento la incertidumbre de aquel \u00faltimo a\u00f1o de colegio. Todav\u00eda reconozco al muchacho inc\u00f3modo entre peinados correctos y verdades heredadas, mirando de reojo los modales de un pa\u00eds demasiado satisfecho con su nueva apariencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>En creer que ten\u00edamos todo el tiempo del mundo, mientras septiembre 30, silencioso y maleducado, ya comenzaba a llev\u00e1rselo.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay canciones que vuelven oliendo a cuaderno nuevo, a uniforme escolar, a esa transpiraci\u00f3n adolescente que ning\u00fan desodorante consegu\u00eda domesticar. Otras regresan con el polvo de un pa\u00eds entero. Canci\u00f3n de septiembre, de Congreso, tiene ambas fragancias: la de mi \u00faltimo a\u00f1o de colegio, en 1997, y la de aquel Chile noventero, reci\u00e9n maquillado de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":736,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[127,125,126],"class_list":["post-733","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-127","tag-congreso","tag-por-amor-al-viento"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/laboraoriorbat.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/733","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/laboraoriorbat.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/laboraoriorbat.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laboraoriorbat.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laboraoriorbat.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=733"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/laboraoriorbat.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/733\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":735,"href":"https:\/\/laboraoriorbat.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/733\/revisions\/735"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laboraoriorbat.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/736"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/laboraoriorbat.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=733"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/laboraoriorbat.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=733"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/laboraoriorbat.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=733"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}