{"id":707,"date":"2026-10-10T16:12:48","date_gmt":"2026-10-10T20:12:48","guid":{"rendered":"https:\/\/laboraoriorbat.cl\/?p=707"},"modified":"2026-10-14T16:27:27","modified_gmt":"2026-10-14T20:27:27","slug":"mercurio-y-el-delicado-arte-de-hacerse-mas-pequeno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laboraoriorbat.cl\/?p=707","title":{"rendered":"Mercurio y el delicado arte de hacerse m\u00e1s peque\u00f1o"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay algo tranquilizador en pensar que los planetas son objetos permanentes. Giramos alrededor del Sol, contemplamos ocasionalmente a Venus al atardecer y damos por hecho que los vecinos del Sistema Solar seguir\u00e1n ocupando sus lugares, indiferentes a nuestras preocupaciones y al paso de los siglos. Es una ilusi\u00f3n comprensible. A escala humana, hasta las monta\u00f1as parecen eternas. Pero los planetas envejecen, se enfr\u00edan, se deforman y, en determinadas circunstancias, se hacen m\u00e1s peque\u00f1os. Mercurio lleva unos 4.500 millones de a\u00f1os haci\u00e9ndolo, con una discreci\u00f3n admirable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La noticia apareci\u00f3 el pasado 10 de septiembre en <em>Geophysical Research Letters<\/em>. Un equipo internacional dirigido por Gaku Nishiyama, investigador del Centro Aeroespacial Alem\u00e1n, public\u00f3 un trabajo cuyo t\u00edtulo dif\u00edcilmente seducir\u00eda a un lector de novelas: <em>Underestimation of Planetary Contraction Due To Obscuration by Surface Roughness: The Case of Mercury<\/em>. Sin embargo, detr\u00e1s de semejante ejercicio de precisi\u00f3n acad\u00e9mica se escond\u00eda una conclusi\u00f3n bastante m\u00e1s interesante: Mercurio podr\u00eda haberse contra\u00eddo entre un 10 y un 30 % m\u00e1s de lo estimado hasta ahora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En determinadas estimaciones, su di\u00e1metro habr\u00eda disminuido hasta unos 23 kil\u00f3metros desde que se form\u00f3. No parece gran cosa para un mundo de casi 4.880 kil\u00f3metros de di\u00e1metro, pero representa aproximadamente medio punto porcentual de su tama\u00f1o actual. Y, sobre todo, es una diferencia considerable respecto de lo que cre\u00edamos conocer acerca de su historia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conviene aclarar algo antes de continuar. <strong>Mercurio no est\u00e1 desapareciendo ni perdiendo una cantidad equivalente de masa. Est\u00e1 reduciendo su volumen.<\/strong> La distinci\u00f3n no es menor. De hecho, constituye la diferencia entre un proceso geol\u00f3gico perfectamente comprensible y la desaparici\u00f3n fant\u00e1stica de un planeta.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Las arrugas de un mundo antiguo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mercurio naci\u00f3 en una \u00e9poca particularmente violenta del Sistema Solar, cuando los cuerpos rocosos chocaban, se fund\u00edan y se reconstru\u00edan entre enormes cantidades de energ\u00eda. En sus primeros tiempos, su interior era mucho m\u00e1s caliente que ahora. Desde entonces ha ido perdiendo calor y contray\u00e9ndose.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mecanismo recuerda, con las limitaciones propias de toda analog\u00eda, a una fruta cuya piel comienza a arrugarse cuando su interior pierde volumen. La corteza r\u00edgida de Mercurio debe acomodarse a un planeta que se hace m\u00e1s peque\u00f1o. Como no puede hacerlo de manera perfectamente uniforme, se comprime, se fractura y se superpone sobre s\u00ed misma, formando enormes escarpes y cordilleras que pueden extenderse durante cientos de kil\u00f3metros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las sondas espaciales llevan d\u00e9cadas fotografiando estas cicatrices. La <em>Mariner 10<\/em> descubri\u00f3 algunas en los a\u00f1os setenta, y la misi\u00f3n <em>MESSENGER<\/em>, que orbit\u00f3 Mercurio entre 2011 y 2015, permiti\u00f3 estudiarlas con un detalle antes impensable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero hab\u00eda un inconveniente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si la contracci\u00f3n responde fundamentalmente al enfriamiento global del planeta, deber\u00edamos encontrar se\u00f1ales relativamente distribuidas por toda su superficie. Sin embargo, algunos territorios parec\u00edan repletos de estructuras tect\u00f3nicas, mientras otros apenas mostraban rastros. Era como examinar el rostro de un anciano que tuviese arrugas en una sola mejilla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfSe hab\u00eda enfriado Mercurio de manera desigual? \u00bfExist\u00edan procesos tect\u00f3nicos capaces de explicar aquellas diferencias? \u00bfO simplemente est\u00e1bamos interpretando mal lo que ten\u00edamos delante?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nishiyama y sus colegas apostaron por investigar esta \u00faltima posibilidad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El problema de las cicatrices invisibles<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante miles de millones de a\u00f1os, Mercurio ha recibido impactos de asteroides y otros cuerpos. Algunos excavaron cr\u00e1teres inmensos; otros arrojaron materiales sobre extensas regiones. El resultado es un paisaje de una complejidad extraordinaria, donde acontecimientos geol\u00f3gicos separados por cientos de millones de a\u00f1os han terminado superpuestos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El equipo compar\u00f3 mapas de la rugosidad del terreno con los registros de fallas y estructuras asociadas a la contracci\u00f3n del planeta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y encontr\u00f3 una relaci\u00f3n llamativa: <strong>cuanto m\u00e1s accidentadas eran ciertas regiones, menos evidencias visibles aparec\u00edan de las estructuras producidas por el encogimiento<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La paradoja ten\u00eda una explicaci\u00f3n plausible. Parte de aquellas arrugas pod\u00eda estar enterrada bajo materiales expulsados por impactos posteriores, degradada o simplemente resultar demasiado dif\u00edcil de distinguir en un terreno extraordinariamente irregular. Tambi\u00e9n pod\u00edan intervenir procesos que dificultaran la formaci\u00f3n de determinadas fallas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ausencia de una cicatriz visible no significaba necesariamente que el terreno nunca hubiese sufrido una deformaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al corregir ese posible sesgo, uno de los c\u00e1lculos de contracci\u00f3n radial pas\u00f3 de 8,3 a 11,6 kil\u00f3metros. Duplicar esta \u00faltima cifra permite obtener los aproximadamente 23 kil\u00f3metros de reducci\u00f3n del di\u00e1metro que han circulado en las noticias. Los autores advierten, no obstante, que el resultado depende de c\u00f3mo se interpreten ciertas estructuras tect\u00f3nicas menores y que quedan importantes incertidumbres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La verdadera novedad no consiste, entonces, en haber descubierto que Mercurio se encoge. Eso se sab\u00eda desde hace d\u00e9cadas. Lo notable es que quiz\u00e1 hemos pasado buena parte de ese tiempo subestimando el fen\u00f3meno porque algunas de sus pruebas hab\u00edan quedado sepultadas bajo otros acontecimientos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es una conclusi\u00f3n que tiene algo de lecci\u00f3n metodol\u00f3gica: incluso con un planeta entero delante de nuestros ojos, lo visible no siempre representa la totalidad de su historia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Una cuesti\u00f3n de tama\u00f1o, no de desaparici\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La distinci\u00f3n que conviene conservar es sencilla: un planeta puede contraerse sin perder necesariamente su masa. Cuando su interior se enfr\u00eda y su estructura se reorganiza, una cantidad pr\u00e1cticamente igual de materia puede ocupar un volumen menor. En t\u00e9rminos generales, eso implica un aumento de la densidad media.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tampoco debemos imaginar que Mercurio pierde kil\u00f3metros de di\u00e1metro a un ritmo constante. Los 23 kil\u00f3metros corresponden a una estimaci\u00f3n acumulada a lo largo de miles de millones de a\u00f1os, no a una velocidad de contracci\u00f3n medida en la actualidad. Dividir una cifra por la edad del planeta y proyectarla indefinidamente hacia el futuro ser\u00eda una manera bastante eficiente de obtener un pron\u00f3stico espectacular y cient\u00edficamente in\u00fatil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por tanto, <strong>no existe en este estudio ninguna predicci\u00f3n de que Mercurio vaya a encogerse hasta desaparecer<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que s\u00ed se desprende de la investigaci\u00f3n resulta mucho m\u00e1s provechoso. Si Mercurio se contrajo m\u00e1s de lo que supon\u00edamos, nuestros modelos de su interior necesitan ajustes. Quiz\u00e1 debamos revisar las estimaciones de su enfriamiento, la composici\u00f3n de su enorme n\u00facleo met\u00e1lico o la cantidad de elementos capaces de producir calor en sus profundidades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No son detalles menores. Reconstruir el pasado t\u00e9rmico de un planeta constituye una de las formas de comprender por qu\u00e9 termin\u00f3 siendo el mundo que observamos hoy.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La pr\u00f3xima visita<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La oportunidad de comprobar y perfeccionar estas conclusiones llegar\u00e1 pronto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La misi\u00f3n <em>BepiColombo<\/em>, desarrollada por la Agencia Espacial Europea y la agencia espacial japonesa JAXA, tiene previsto entrar en \u00f3rbita alrededor de Mercurio el 21 de noviembre de 2026. Sus dos orbitadores comenzar\u00e1n la fase cient\u00edfica en abril de 2027, despu\u00e9s de completar las maniobras y comprobaciones necesarias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre sus instrumentos se encuentra un alt\u00edmetro l\u00e1ser capaz de estudiar el relieve con mayor detalle. Los investigadores esperan encontrar estructuras hasta ahora dif\u00edciles de identificar, medir mejor las irregularidades del terreno y comprender c\u00f3mo evolucion\u00f3 la superficie del planeta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es posible que las pr\u00f3ximas observaciones revelen nuevas cicatrices. Tambi\u00e9n podr\u00edan obligarnos a corregir nuevamente nuestras estimaciones. Esa es, despu\u00e9s de todo, una de las virtudes de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica: sus conclusiones mejoran cuando aparece informaci\u00f3n capaz de ponerlas a prueba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y tal vez esa sea la parte m\u00e1s interesante de esta historia. No hemos descubierto que Mercurio tenga fecha de caducidad por culpa de su contracci\u00f3n. Hemos descubierto que un planeta al que llevamos observando durante siglos todav\u00eda conserva grandes porciones de su biograf\u00eda fuera de nuestro alcance.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mercurio, por cierto, s\u00ed tiene un final probable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dentro de unos cinco mil millones de a\u00f1os, cuando nuestro Sol agote el hidr\u00f3geno de su n\u00facleo y evolucione hacia una gigante roja, sus capas exteriores se expandir\u00e1n hasta alcanzar la regi\u00f3n de los planetas interiores. Los modelos actuales indican que Mercurio acabar\u00e1 engullido por la estrella que ha orbitado desde su nacimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No ser\u00e1, por tanto, su paulatina contracci\u00f3n la que termine con \u00e9l. Su destino estar\u00e1 ligado al envejecimiento del Sol.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay una iron\u00eda discreta en todo esto. El planeta m\u00e1s cercano a nuestra estrella ha pasado miles de millones de a\u00f1os enfri\u00e1ndose y haci\u00e9ndose peque\u00f1o, mientras gira alrededor de un astro que, en su vejez, terminar\u00e1 por hacerse inmensamente grande.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hasta entonces continuar\u00e1 all\u00ed, completando una vuelta al Sol cada 88 d\u00edas, con su superficie cubierta de cr\u00e1teres, fallas y monta\u00f1as que guardan episodios de una historia extraordinariamente antigua.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una historia que no se est\u00e1 borrando del todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Simplemente, algunas de sus p\u00e1ginas quedaron enterradas.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Fuentes y lecturas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La investigaci\u00f3n original de Gaku Nishiyama y colaboradores fue publicada en <em>Geophysical Research Letters<\/em> el 10 de septiembre de 2026. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1029\/2026GL124067\">Consultar el art\u00edculo cient\u00edfico<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La divulgaci\u00f3n y discusi\u00f3n del trabajo aparece en <em><a href=\"https:\/\/francis.naukas.com\/2026\/09\/18\/podcast-cb-syr-571\/\">La Ciencia de la Mula Francis<\/a><\/em><a href=\"https:\/\/francis.naukas.com\/2026\/09\/18\/podcast-cb-syr-571\/\">, episodio 571<\/a>, y en <em><a href=\"https:\/\/podcasts.apple.com\/ch\/podcast\/ep571-a-luca-mercurio-diplodocus-est%C3%A9tica\/id1028912310?i=1000790391627\">Coffee Break: Se\u00f1al y Ruido<\/a><\/em><a href=\"https:\/\/podcasts.apple.com\/ch\/podcast\/ep571-a-luca-mercurio-diplodocus-est%C3%A9tica\/id1028912310?i=1000790391627\">, a partir del minuto 45:20<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Informaci\u00f3n complementaria: <a href=\"https:\/\/news.agu.org\/press-release\/mercury-is-shrinking-more-than-we-thought\/\">American Geophysical Union<\/a>, <a href=\"https:\/\/science.nasa.gov\/mercury\/facts\/\">NASA \u2014 Mercurio<\/a> y <a href=\"https:\/\/www.esa.int\/Science_Exploration\/Space_Science\/BepiColombo\">ESA \u2014 misi\u00f3n BepiColombo<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobre un estudio publicado en septiembre, que revela que el planeta m\u00e1s peque\u00f1o del Sistema Solar se ha encogido mucho m\u00e1s de lo que cre\u00edamos. La explicaci\u00f3n est\u00e1 escrita en las arrugas de su superficie. Y, como suele ocurrir con las buenas historias, una parte importante permanec\u00eda oculta.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":711,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,7],"tags":[98,99],"class_list":["post-707","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-astronautica","category-astronomia","tag-mercurio","tag-sistema-solar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/laboraoriorbat.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/707","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/laboraoriorbat.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/laboraoriorbat.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laboraoriorbat.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laboraoriorbat.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=707"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/laboraoriorbat.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/707\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":710,"href":"https:\/\/laboraoriorbat.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/707\/revisions\/710"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laboraoriorbat.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/711"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/laboraoriorbat.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=707"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/laboraoriorbat.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=707"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/laboraoriorbat.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=707"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}